Reviso y agrego palabras a un textito viejo y me llega el tango del 28 "Mama, yo quiero un novio"
(que sea milonguero, guapo/
y compadrón). Lo busco. Encuentro otro llamado "Compadrón" cantado por Tita. Me asusto. Pienso en Mariana (mítico personaje de este escarnio). Resuelvo sumarlo a la fiesta. Pienso en la mujer como formación rocosa y dual. Se me astilla el alma de pensar de mas. "Compadrito a la violeta,
si te viera Juan Malevo
que calor te haría pasar... "
Como ya estoy cansado de contarte,
amiga, usted ha sido muy mala, pero muy mala conmigo. Recientemente y
a lo largo de meses en los que fui vapuleado por su ira contenida
(nunca demostrada en su mayor expresivo) aprehendí el callar. Así
yo, por lo tanto, el último vestigio para actuar que creo poder al
expresarme, es en este momento jugar con tonos dejados de lado hace
muchas estaciones y ver pasar al tren con sus pareceres, desde la
orilla, sin que su mal pueda darme alcance. Es decir:
Hace poco escribí mi primer coment
seriamente desde que tengo una P.C.
(Cagué: Está todo en manos del
destino). Si tengo o no oportunidad de que me vean y pegarme la
capucha, capucha, contra el mural de escritores y pares. O bien,
mejor regalarte la batata y la bata y cagarme en que me dejen comentarios tales
como: “pibe no servís”; “¿terminaste la primaria?” Y cosas
así. Así estamos amigos.
Felicidades en este y en cualquier
otro.
Ya que.
El psiquiatra
lo derivó a un psicólogo de experimentación conductista. _Esto no es solo poco frecuente sino por sobre cualquier otra especulación algo bastante poco verosímil aunque especifico y muy cercano a lo verídico_. El
trabajito en cuestión se asentaba en tener los diálogos en un
estado semipúblico, para así, ir superando el notable palpitar de
su cuore debido a una fobia leve y la consabida depresión crónica
de la que todos informados ya fuimos. (Leve, debiera de ser tomado de forma juguetona o al menos bola, ya q la levedad se expresa rotundamente y no de modos módicos, como ud, tan bien estudió, mi querido lector. Filosofía esta de bailongo o sonajero).
El señorito de los sueños despiertos
se enterró a si mismo en lo profundo de un lago de aguas calmas en
su superficie y te espero:
se ahogaba dando lugar a sus palabras
gastadas; hablase. Se fue a una tierra de agua salada en medio de un
mar de encantos perdidos. Un mar de lava tierna. Hola, amor, fue lo
que se le oyó decir después, solito sin que ningún sociólogo se
lo produjera, ni él mismo.
Continúe G.
No.
¿Que cree que represente que no quiera
hablar ahora que ya comenzó?, el terapeuta indagó.
Supongo que
algún pancho se me soltó de la galera y que los sueños se me
ahogaron en un pequeño mar putrefacto. G. bromeaba sin énfasis.
Los monos se iban agrupando en torno de
los dos hombres. El muelle se colmaba de monos sanos de la mentalidad
y observaban la clínica.
- Lo que creo es que debo tener un
pasado inquieto con quien jugar a la muerte y capacidad de
boicotearme que demuestro en múltiples ocasiones.
Silencio. /
Así como Lola fue separada de su
hermana siamesa y como Lau leía por quinta vez “mi lucha”, G.
devenía en Athorino.
El psicólogo había estudiado de joven la
carreraza de odontología y le hablaba en el presente del muelle de
esta forma; tuteándolo por primera vez: ¿... verdaderamente viviste con
Laura, la que llamás “loca”?
discutimos mucho en esa época.
Tenia miedo de que un día las cosas se salieran de control y me
pudiera hacer mal, o, peor, hacerle algo malo yo a ella.
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